Ha pasado el Día de las Flores
y mis flores estaban contigo
diciéndote en silencio tantas cosas
que solo sumaban infinito.
Oíste los rumores de los vientos,
la gente que pasaba y reía,
los que lloraron mucho
y secaron sus lágrimas
en las hojas del calendario
de aquel u otro año.
Escuchaste mis palabras,
las palabras suyas,
los miles de palabras
que volaron sin lluvia.
Mis flores, tus flores,
nuestras flores rojas
estaban en tu tumba.
¡Qué dolor es decirlo!:
estaban en tu tumba.
Pero también estaban
en un baile de pétalos
de tela y de hilo rojo
diciéndote te quiero,
te quiero,
¡te quiero!
Te adoro.
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