domingo, 26 de noviembre de 2017

Murió en Oleiros

No sé si me dijiste adiós

o si me dijiste vete

cuando te prometí tanto

y no esperaste respuestas.


Yo corría por el día

Tú en la noche estabas muerta

Yo lloraba sin llorar

Tú sufrías sin tu aliento.


Fue injusto tu adiós

antes de hora y de tiempo

dejando mis metas rotas

con el horizonte desierto.





domingo, 5 de noviembre de 2017

Murió en Oleiros

No es suficiente un verso

para recordarte viva

porque nadan tus recuerdos

en el aire que respiro.


Esta mesa, esta casa,

las sillas y los armarios,

una foto que te asoma

a mis días y a mis noches.


Las calles tienen tu nombre,

el súper y los relojes,

un jardín donde sonreías,

el bus cruzando tu mundo.


Estás en el estoy mío

que sigue siendo el tuyo

y no sabes lo que duele

no tener tu yo hermoso.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Antes de Oleiros

Morías sin que yo apreciara

el adiós en tu gesto

mientras aún soñaba

con un futuro bello.


Se apagaba el mundo

y no supe temerlo

porque mi alegría

aún era una vela

que creía con vida

soplándole mi aliento.


Hoy grito mi silencio

en versos y poemas,

retuerzo cada rima

con este desconsuelo;

mamá, mamá querida,

no supe retenerte.


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jueves, 14 de septiembre de 2017

Pensando en ti siempre

Quisiera gritar mamá

(y no puedo)

Quisiera abrazarte

(y no puedo)

Quisiera contarte tantas cosas

(y no puedo)

Quisiera decirte que te quiero

(y no puedo)

Quisiera tantos quisiera

Quisiera tantos no hice

para hacerlos aún a tiempo

y ver un sí en tus ojos

tan verdes como los míos.

sábado, 17 de junio de 2017

Señora Encarna

No quieren enterrarme y lo comprendo

porque fui la Reina de mi Reino,

una flor en el jardín oculto

bajo una tierra de cosechas.


Los escucho

Los abrazo

Los comprendo


Yo me asomo a sus vidas

llevando mi aliento muerto

para ir secando lágrimas

que huelen a mi ausencia.


Los abrazo

Los comprendo

Los escucho


Ella, él, ellos, los dos llorando

sin llorar nunca porque seco

sus inconsolables llantos secos.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Señora Encarna

Recuerdo los jardines, mis jardines,

el puerto abierto a mis paseos,

La Coruña entera en mis pasos,

el mar infinito en su océano.


Tenía veinte años y futuro,

la esperanza intacta todavía,

medio siglo para escribir

un matrimonio contigo, amor mío.


Soñaba, ¿lo recuerdas?, con el niño

que fue niña y fue mi alegría.

Te contaba mis sueños y escuchaba

tus proyectos tan grandes y tan simples.


Sólo queríamos formar una familia,

tener una casa para el cobijo,

un dinero en el banco guardado,

La Coruña para nuestras vidas.



Señora Encarna

Cogiste mi mano en la tuya,

dejé mis dedos en los tuyos,

sentí el calor que recorría

mi piel saliendo de la tuya.


Estábamos viviendo los momentos

del adiós sabiendo que venía

el fin escrito en las horas

¡y cómo dolía despedirse!


Atrás quedaban tantos años

de risas, penas y menos risas.

La pena fue siempre el presente,

la lucha la guerra que perdimos.


Apreté tus dedos con los míos

oliendo en ellos medicinas.

Dolía oler en nuestras manos

el fin, amor, cariño mio.