viernes, 3 de octubre de 2014

Murió en Oleiros

Me pesa tu recuerdo como pesa
el dolor por no poder abrazarte.
Te fuiste cuando tenía tantas cosas
que decirte y no te dije nada.

Marchaste sin saber lo que te quise.
Quedé sin decirte lo que no sabes.
Me hunde el dolor, mamá querida.
Vivir sin ti es nadar sin agua.

Te quise borracha de egoísmo
para mí y para mis abrazos.
Yo era la Reina que decías.
Tú eras el espejo que miraba.

Hay días, como hoy, así de tristes.
No hay días, como antes, más felices.
Tú eras la alegría que bebía
en cada palabra que decías.

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14-8-2014

Muerta en Oleiros

 El vestido tenía mangas largas y cuello camisero. Era estampado en colores alegres. Los tulipanes amarillos tenían protagonismo sobre la tela. Lo probó. Era su talla. Le sonrió al espejo. Todavía se sentía joven.

 Aquella noche vistió el vestido de los tulipanes amarillos y salió de la residencia en silencio. Cruzó el tiempo hasta la fiesta de agosto. Volvió a oler la comida recién hecha por sus manos, saboreó los platos, disfrutó el postre, escuchó las bombas de fogueo... Las campanas de la iglesia la sobresaltaron. Tocaban por ella. Estaba muerta.

 -Encarnación apareció muerta.

 Eran las cuatro de la mañana.

 Había muerto en Oleiros.