Mamá...
Te mataron como quien mata al perro que sobra, como los canallas que disparan a los niños en las guerras, como los ricos que matan con Reales Decretos a los pobres.
Te mataron y yo no estaba allí para parar las manos asesinas del doctor Sobrino y de sus compinches.
Te mataron y llamaron diciendo que Encarnación había aparecido muerta.
Mamá... me duele el alma
Mamá... yo esto no lo perdono
Mamá... fue la derecha maldita la que te cortó la respiración con una medicación que tu corazón no resistió.
Mamá... no puedes imaginar mi dolor, no puedes imaginar mi pena, no puedes imaginar mi rabia, no puedes imaginar lo que me duele tu muerte. No puedes imaginar, mamá, lo que siento no poder ser escuchada por ti.
Mamá... ¡qué dolor!
Mamá...
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