Las flores que yo te puse no estaban
en tu tumba desnuda por los pétalos
rojos como rojo fue el color
de un adiós que tanto aún me duele.
Quise gritar que soy tu hija
hasta romper el filo del silencio.
Callé como callan los cobardes
y le hice un hueco a las nuevas
flores rojas para tu mes de noviembre.
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