Me pesa tu recuerdo como pesa
el dolor por no poder abrazarte.
Te fuiste cuando tenía tantas cosas
que decirte y no te dije nada.
Marchaste sin saber lo que te quise.
Quedé sin decirte lo que no sabes.
Me hunde el dolor, mamá querida.
Vivir sin ti es nadar sin agua.
Te quise borracha de egoísmo
para mí y para mis abrazos.
Yo era la Reina que decías.
Tú eras el espejo que miraba.
Hay días, como hoy, así de tristes.
No hay días, como antes, más felices.
Tú eras la alegría que bebía
en cada palabra que decías.
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14-8-2014
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