lunes, 17 de noviembre de 2014

Después de Oleiros

Quería el monopolio de tu yo,
tus aplausos, tus risas para mí.
Quería ser la Reina de tus sueños.
Te quise sólo para mí.

Hoy tengo el monopolio del dolor
y nadie disputa mis pañuelos.
Te lloro cuando no te lloran.
No sabes lo que duele no tenerte.

Decir mamá es venirme abajo
por un acantilado d recuerdo.
Regreso a mi infancia a tu lado.
Intento rescatarte viva y fuerte.

Entonces, siendo niña, me hablabas
de tus primeros días en Oleiros.
Allí fuiste la esposa joven.
Allí encontrarías la muerte
cuando te dejé sin saber
que las batas blancas eran negras.

No sabes lo que duele no tenerte.
No sabes, mamá, lo que me dueles.

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