Han pasado ocho años
y ocho días parecen,
menos que ocho segundos,
tan poco parece el tiempo
que pasó desde que tú
regías mi universo.
Sigues siendo una luz
desde un alto firmamento,
mamá, mi murry querida,
no sé si esto es cierto,
pero ya son ocho años
robados a tu aliento.
Pienso que podías ser
un puntal verde y sereno
en este mundo que habita
el caos del mal gobierno.
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