Ha llegado el verano
con las flores de verano
a tu Verdillo querido
donde sigues tú estando.
Estás en todas las fiestas
de las que tanto me hablan
con tu mirada tan verde
como los más verdes campos.
Te siento cuando me dicen
que la fiesta fue rachada
y yo les digo que allí
en nuestro nicho te hallas.
Pero vuelas como aquella
paloma blanca del canto
con el que me acunabas...
Aún escucho tu voz
con solo imaginarla
y aquella paloma blanca
del pico de oro
y las alas de plata
que mecía mis sueños
saliendo por tus labios.
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