No sé por qué hoy lloré por ti
y no sé si también por mí lloré
al decir que te habías acabado
igual que se acaba un buen café.
¡Qué dolor saberte apagada
en la sintonía de tus palabras!
Yo luché, perdí y no me aguanto
en la derrota que te llevó de mi lado.
Cada noche a las cuatro despierto
cuando ya es tarde para parar las manos
asesinas de las batas asesinas.
Cada día, cada hora, cada minuto,...
todos los segundos estás en mí presente
y yo estoy en mi dolor hundida.
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19-6-2013
XIADA
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