Recuerdo los jardines, mis jardines,
el puerto abierto a mis paseos,
La Coruña entera en mis pasos,
el mar infinito en su océano.
Tenía veinte años y futuro,
la esperanza intacta todavía,
medio siglo para escribir
un matrimonio contigo, amor mío.
Soñaba, ¿lo recuerdas?, con el niño
que fue niña y fue mi alegría.
Te contaba mis sueños y escuchaba
tus proyectos tan grandes y tan simples.
Sólo queríamos formar una familia,
tener una casa para el cobijo,
un dinero en el banco guardado,
La Coruña para nuestras vidas.
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