Cogiste mi mano en la tuya,
dejé mis dedos en los tuyos,
sentí el calor que recorría
mi piel saliendo de la tuya.
Estábamos viviendo los momentos
del adiós sabiendo que venía
el fin escrito en las horas
¡y cómo dolía despedirse!
Atrás quedaban tantos años
de risas, penas y menos risas.
La pena fue siempre el presente,
la lucha la guerra que perdimos.
Apreté tus dedos con los míos
oliendo en ellos medicinas.
Dolía oler en nuestras manos
el fin, amor, cariño mio.
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