Hace casi un año
y las cosas siguen mal
entre esta que escribe
y las que allá están
preparándose y vistiéndose
para una verbena más.
Seguro que no te gustan
mis palabras hoy, mamá,
pero tengo que decirlas
porque voy a explotar
con este genio tan vivo
que siempre voy a mostrar.
El lunes me enviaron
invitación por mensaje
asegurando y diciendo
que esta vez no me matan.
No contesté sus palabras
porque la guerra estalla
cuando yo pongo mi voz
defendiendo a mi madre.
Seguro que aún dices
que yo perdono los dramas,
pero esta vez no hay perdón
para quienes a ti manchan.
Una nueva esquela pone
mi nombre equivocado
y a ti dejan el nombre
de esposa y no de hermana.
Seguro que tú te sientes
despreciada por tu hermana
y por la prole que ella
ha puesto a ti contraria.
Quiero que sepas, mamá,
que te defiendo y amo
y por eso no asisto
a las cinco de la tarde.
Haré como me dijiste:
nena, de ellas aparta
porque tú eres mi Reina
y ellas ya no son nada.
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